La reunión, a la cual Massa concurrió junto a su jefe de asesores, Leonardo Madcur, quien lideras las discusiones con el staff del Fondo, y el director para el Cono Sur, Sergio Chodos, sirvió para repasar el acuerdo de cara al próximo encuentro del board, y las últimas medidas adoptadas por el Gobierno para intentar evitar un deterioro más profundo de la economía, vapuleada por la brutal sequía que golpeó al campo, y que amenaza con llevar a la economía a una nueva recesión..
En el cónclave que se realizó en las oficinas del FMI, Gopinath y el staff del FMI se repasó el canje de deuda en pesos para despejar los vencimientos de la deuda y extender los vencimientos, la operación de recompra de deuda que puso en marcha el Palacio de Hacienda, que generó críticas por su impacto en las reservas, y provocó una advertencia del Fondo, y el impacto de la sequía y el monitoreo a las reservas, indicaron fuentes oficiales a LA NACION.
El Fondo ha pedido políticas “más sólidas”, una semántica que muchos traducen en un mayor ajuste fiscal para garantizar el cumplimiento de la meta del 1,9% del producto bruto interno (PBI). En el Palacio de Hacienda confía en que está todo “ordenado” y la reunión del board no dejará sorpresas.
Massa dijo en Twitter que había tenido una “buena” reunión con Gopinath, en la cual se evaluó la sequía y “se valoró” el canje de la deuda en pesos.
En el contexto de la 4ta revisión del programa del @IMFNews, mantuvimos una buena reunión con la Subdirectora Gerente del organismo @GitaGopinath y su equipo, con quienes analizamos el impacto de la sequía en el país y se valoró el despeje de vencimientos de la curva en pesos. pic.twitter.com/QDORVAedUt
El impacto de la sequía y la fragilidad de la economía argentina son dos realidades que acompañan cada uno de los pasos del presidente Alberto Fernández y de Massa en Washington. Estados Unidos ha tenido hasta ahora una enorme predisposición a ayudar a la Argentina a sostener una precaria estabilidad, y nada indica que eso vaya a cambiar.
El gobierno de Biden ha sido un pilar clave para la Argentina en las negociaciones con el Fondo, donde cualquier respaldo debe tener la bendición de las potencias del G-7. El staff del FMI ha pedido en reiteradas oportunidades políticas “más sólidas” o “estrictas y consistentes”, pero en el organismo no han tenido más remedio que ajustarse a las limitaciones políticas en el país para poner en marcha un plan de estabilización más amplio y profundo.
Fuente: La Nación









