El reconocimiento de la UNESCO pone en valor un corredor cultural con más de 10.000 años de historia, que conecta pueblos, tradiciones y paisajes únicos en el mundo. Para un territorio de estas características, contar con un sistema de movilidad turística que opere sin emisiones en su operación —impulsado por energía solar- representa un aporte concreto a la conservación del patrimonio natural y cultural de la región.












