El pago de este lunes cubre casi 277.280.000 Derechos Especiales de Giro (DEGs) y es el último antes del vencimiento del 22 de diciembre por 1326,7 millones de DEGs o unos 1.870 millones de dólares. Así en el transcurso del año, se habrán pagado 5.075 millones de dólares al FMI en concepto de capital y de intereses.
Para el año próximo, los vencimientos ascienden a casi 18.000 millones de dólares. Y por tal motivo, el Gobierno necesita llegar a un entendimiento para postergar los vencimientos con el organismo de común acuerdo y también renegociar los vencimientos con el Club de París, que fueron postergados hasta marzo de 2022.
O bien, el país incurrirá a en una atraso de los pagos que implicará automáticamente el fin del fondeo con todos los organismos internacionales como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo y el cierre definitivo de los mercados de capitales para las empresas nacionales.
Una alternativa elegante que aun no entró en análisis es la posibilidad de una prórroga otorgada unilateralmente por el Fondo, similar a la que le dio a la Argentina en 2002 para evitar la cesación formal de pagos. Esta alternativa permitiría al organismo esperar a las próximas elecciones con la posibilidad de que esto genere un nuevo interlocutor que reemplace a Alberto Fernández y Martín Guzmán.
De momento la resistencia del FMI a la baja de los sobrecargos no ha confrontado con la creciente presión internacional que consiguió Guzmán en el G20 para que el organismo encare una revisión de su política de sobrecargos de tasas de interés. El argumento de que Argentina solo es el primer en una larga lista de países en necesitar recurrir al financiamiento por montos extraordinarios con un peso de sobrecargas contrario a la normalización de la deuda no permea entre los representantes de los países centrales en la Junta Directiva del organismo, donde ven a la Argentina buscando la forma de volver a eludir obligaciones contraídas.
Por lo pronto, las reservas internacionales se sostienen arriba de los 42.000 millones de dólares, pero sin reservas líquidas. Así, cada dólar que se escapa de las reservas afectan la capacidad del Banco Central de sostener la tranquilidad cambiaria. Por lo que, de seguir dilatándose la conclusión del acuerdo, de las reservas se restarán a marzo 5.500 millones de dólares adicionales.
Fuente: LPO