Sergio Massa logró acordar con la oposición un proyecto unificado para aprobar el acuerdo con el FMI, que no tendrá el plan económico reclamado por Martín Guzmán. El PRO fue el bloque más duro en ceder, pero aceptó cuando logró aclarar en la ley que parte de los desembolsos serán para apoyo presupuestario y no para acumular reservas, un atajo que consideran clave para defender a Mauricio Macri en la querella que le inició el Gobierno.
El consenso inicial llegó a las 19 horas tras más de dos horas de debate en el despacho de Mario Negri, jefe del bloque UCR y enlace con el presidente del partido Gerardo Morales, quien este martes había reclamado aprobar el acuerdo como sea.
Su diálogo con el tigrense fue clave para destrabar la discusión, después de varias visitas a la Casa Rosada para negociar con Alberto Fernández.
Si bien no consiguió la ley que quería, el presidente pudo celebrar que el respaldo de Juntos por el Cambio allana el camino para sancionar la ley en el Senado, aún con el rechazo de un sector del kirchnerismo, que también se dará en la Cámara baja.
La mesa de Juntos confirmó el consenso para votar la ley recién a las 22 horas, mientras Macri mantenía un zoom con los diputados del PRO.
"Consideramos una gran irresponsabilidad institucional del oficialismo no haber logrado reunir la totalidad de sus diputados. Eperamos que en el Senado la vicepresidenta esté a la altura de su cargo", fueron los dos últimos párrafos.
Massa empezó las negociaciones al mediodía en la Casa Rosada, donde le acercó a Alberto Fernández las tres propuestas de la oposición para alcanzar un consenso, todas sin el artículo 2 del proyecto, que es el que contenía los memorádums técnicos y económicos.
Este último es el que más resiste la oposición, porque contiene metas fiscales y monetarias hasta 2024 que Juntos por el Cambio se resistía a aprobar. Como anticipo LPO, tras un diálogo con el staff del FMI, a Massa tampoco le parecían fundamentales y aceptó negociar su eliminación con el presidente, que le permitiría ganar votos de casi toda la oposición.
Así se minimizan las deserciones del kirchnerismo, que hasta este martes tenía al menos 18 diputados dispuestos a abstenerse. Eliminar el programa económico de Guzmán, también servía para reducir más ese número, que hace unas semanas oscilaba los 30, aun cuando en cualquier caso sería necesario el respaldo de Juntos para la sanción.
Para acercar posiciones, el presidente del bloque oficialista Germán Martínez propuso un proyecto unificado con un artículo, que también conformaba al interbloque federal, presidido por Alejandro "Topo" Rodríguez, quienws al mediodía se habían sumado al rechazo de los memorádum.
A las 17 horas Massa y Martínez fueron al despacho de Negri a cerrar la letra fina y lo consiguieron recién después de dos horas de debates, intercambios de borradores y llamados a jefes externos. Circularon Silvia Lospennato y Gerardo Milman (PRO), Ricardo Buryaile y Karina Banfi (UCR), Juan López (Coalición Cívica), Rodrigo De Loredo y Alejandro Cacace (Evolución radical), entre otros.
Eliminados los anexos con los memos, el debate fue por el artículo 1, porque a Juntos no le convencía que se mencionara el desembolso como una refinanciación y no como un crédito, tal como figura en la carta de intención.
Al oficialismo no le interesa que aparezcan las palabras "deuda" o "crédito" y la negociación es trabó en eso términos. Pero se saldó con un borrador que cada bancada sometió a sus miembros durante dos horas. El examen más duro estaría en la mesa de Juntos por el Cambio, con presidentes de partido y líderes como Macri, para quien el crédito no debía pasar en el recinto.
"Está todo en el aire, no sabemos nada", repetían desde el PRO. Pero el comunicado de la Mesa de la JxC saldo el ausnto.
Para ese entonces, Massa fue a ultimar detalles con Alberto Fernández a la Rosada.
El plenario de comisiones siguió toda la tarde con discursos de los diputados que no tenían otro fin que hacer pasar el tiempo. Enterado del acuerdo Carlos Heller pidió un cuarto intermedio hasta nuevo aviso, a la espera del texto final. Faltaban algunos retoques.