Preocupado por el estado de degradación de los suelos, producto de la erosión eólica como hídrica y la degradación biológica, cuyo avance es de casi dos millones de hectáreas por año en nuestro país y de la cual no es ajena nuestra provincia.
En una alianza estratégica con técnicos de la Universidad, escuelas agrotécnicas, el INTA, instituciones productivas y especialistas: “venimos trabajando en los últimos años en la investigación y desarrollo de productos biológicos (humus, lixiviados, microorganismo eficientes, Trichoderma, entre otros), y ensayos en parcelas demostrativas, con el propósito de lograr una provincia más productiva y sustentable”, destacó el especialista en conservación y manejo de suelos de Proyajo.
En este sentido Quintar remarcó “los suelos son la base de la agricultura y nuestro sistema alimentario. La salud y vitalidad de éstos son requisitos para una producción sostenible de alimentos y el futuro de nuestro planeta”, aseguró.
“Además de contener una gran cantidad de biodiversidad de microorganismos que son fundamentales para la mitigación del cambio climático, debido a su capacidad para almacenar carbono”, agregó.
Por lo tanto “al igual que levantamos nuestra mirada al cielo para estudiar el cambio climático que hemos provocado con nuestra forma de actuar y que amenaza nuestra existencia. También debemos bajar la cabeza para observar e investigar los efectos de la actividad humana en el suelo que pisamos. Para mantenerlo fértil y saludable y proteger su biodiversidad”, afirmó.
Por último el Ing. Quintar recordó “el 7 de julio se celebra el día nacional de la conservación del suelo, decretado en 1963 por la Presidencia de la Nación Argentina en reconocimiento al Dr. Hugh H. Bennett, pionero y emblema en la disciplina. El suelo es un recurso que debe ser resguardado, ya que será el legado de las próximas generaciones”, finalizó.